Los caballos son animales de presa y pese a que los hemos domesticado y cada vez somos mejores observando la biomecánica con que se mueven, siguen sabiendo camuflar muy bien el dolor. Cualquier alteración en la biomecánica o en el comportamiento ( te guiña las orejas en el momento de cinchar, no quiere trabajar o simplemente esta raro) debería de preocuparte, pero por si te queda alguna duda aquí tienes una palpación suave que puedes hacer sin tener grandes conocimientos para saber si es momento de llamar a un profesional.

Con un palito con la punta roma, las llaves o incluso simplemente los dedos pasamos presionando ligeramente:

  • La zona de la ATM (Articulación temporo-mandibular).
  • La zona de las  vértebras del cuello.
  • Recorriendo las espaldas por delante y por detrás.
  • El dorso por la línea media y a ambos lados de la columna.
  • Rodeando la tuberosidad coxal.
  • La grupa a seis dedos de la línea media hasta la cola.

Si el caballo contrae la musculatura, se gira o se aparta de golpe es una señal de que el animal tiene dolor y debería de verlo un veterinario especializado en fisioterapia/acupuntura/quiropráctica/osteopatía para dar con la raíz del problema.