Arranca el otoño y mi consulta se llena de viejitos que, normalmente asociado a artrosis o enfermedad degenerativa articular, sufren dolor crónico.

Me siento muy contenta de que cada vez hay más propietarios concienciados con lo que es el dolor crónico y cómo detectarlo para ponerle remedio, pero si todavía ésto se te escapa vamos a explicarlo bien en este artículo.

¿Qué es el dolor crónico? o ¿a qué nos referimos los veterinarios cuando decimos que un animal sufre dolor crónico?

El dolor se define como una sensación subjetiva desagradable producto de la información que reciben unos receptores( física, química, mecánica…) que están ubicados en distintos puntos del cuerpo (órganos, piel, tendones…). Su misión es proteger nuestra integridad física y evitar, en la medida de lo posible, el daño. Ej) cuando te quemas y apartas la mano de forma refleja.

 

 

Ahora bien, vamos a distinguir entre dos tipos de dolor:

  • Agudo: puede llegar a ser muy fuerte, pero su duración es corta. Nunca más de una semana.
  • Crónico: normalmente se considera crónico todo lo que duele más de un mes, pero según en que casos yo diría que empieza antes. Tiene menos intensidad, pero es constante y además suele tener momentos en que se reagudiza.

¿Porqué aparece este dolor crónico?

Porque los receptores se «sensibilizan» (saltan antes con señales de menos intensidad) y porque el propio cuerpo crea más receptores en la zona que duele para «proteger» al cuerpo.

 

 

¿Cómo reconocerlo?

  • Cambios de comportamiento: normalmente hay algo que ha dejado de hacer o que le cuesta mucho hacer como subirse al sofá o al rascador, subir las escaleras, ponerse a dos patas…
  • Le cuesta levantarse o sentarse y cuando lo hace lo hace lentamente, pero luego ya cuando lleva un rato moviéndose va bien : esto es muy habitual en animales con enfermedad degenerativa articular, en frío están peor.
  • Se lame la zona que le duele: es muy habitual ver perros de capas claras ver el pelo oxidado de lamerse en las manos, los pies…
  • La zona puede estar más o menos caliente y hay líquido: hay un proceso inflamatorio en curso y aunque no sea muy evidente siempre hay algo de liquido y algo de engrosamiento en la zona.
  • Cojea de forma intermitente
  • No aguanta mucho tiempo de pie
  • Me gruñe cuando voy a tocarle en… o se queja….
  •  Se cansa antes cuando salimos a pasear…

¿Qué puedo hacer?

Lo primero de todo: Ir a hablar con tu veterinario. El veterinario es el que mejor va a ver si hay inflamación si no, a qué es debido y cual es la mejor opción:

  • Cirugía: hay lesiones que tienen solución quirúrgica y en la mayor parte de los casos disminuyen el daño que se produce en la articulación, disminuyendo en mucho la enfermedad degenerativa articular, con lo que muchas veces alargamos la calidad y esperanza de vida.
  • Antiinflamatorios: Hay distintos tipos de antiinflamatorios, los que más se usan para dolor crónico son los AINEs ( Antiinflamatorios No Esteroideos), siempre llevando un seguimiento con analíticas son una opción, aunque mantenidos en el tiempo tienen efectos secundarios dependiendo de cual se utilice.
  • Analgésicos: Los propios AINEs tienen bastante efecto analgésico pero no siempre es suficiente y nos vemos obligados a añadir analgésicos tipo tramadol o gabapentina.
  • Condroprotectores: en el caso de la enfermedad degenerativa articular van dirigidos a aportar sustancias fundamentales para ayudar a la regeneración del cartílago articular y ya casi todos incorporan cúrcuma o MSM que son potentes antiinflamatorios. Son bastante útiles tomados por temporadas.
  • Rehabilitación y fisioterapia: sobretodo en enfermedad degenerativa articular una musculatura fuerte disminuye el daño sobre la articulación y además terapias como el láser o el TENS tienen un efecto analgésico que nos puede ayudar y que, en muchos casos, es suficiente por sí sólo.
  • Acupuntura: la principal indicación de la acupuntura es el dolor crónico independientemente de donde esté localizado la acupuntura lo corta de raíz.
  • Fitoterapia: a veces en pacientes muy crónicos para espaciar las sesiones de acupuntura o en periodos de reagudización o incluso en pacientes que no toleran las agujas, incorporamos fitoterapia para controlar el dolor y la inflamación.

Dicho todo ésto, antes hemos señalado que el dolor es una sensación subjetiva, por lo que probablemente el secreto de un buen tratamiento sea combinar alguna de las opciones anteriormente mencionadas para llevar a cabo un tratamiento individualizado. Por ejemplo, tengo casos en tratamiento con acupuntura que además van a rehabilitación y si un día se levantan mal entre que vuelven a reservar consulta dan un AINE o fitoterapia. 

El objetivo es, como siempre, mejorar la calidad de vida.